Pepe Herreros
"Cuando era pequeño dibujaba en casi cualquier sitio"

  03/07/2013 14:11:54
Pintor y escultor. Autodidacta. Se puede decir que en su ciudad natal, Alcázar de San Juan, ha realizado casi toda su cosecha artística. Ya en los años cincuenta se empieza a conocer su pintura, aunque su carrera artística comienza a vislumbrar tras el premio que le otorgan en la Exposición Homenaje a Zabaleta en 1955 en Quesada (Jaén). Unos años más tarde viaja por Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Suiza, realizando exposiciones en Berna y Dusseldorf.

Después, se instala en España, y concurre a las exposiciones manchegas más representativas de la época. Fruto de dicha actividad, se le conceden diversos galardones como el Premio de la Diputación Provincial en la Exposición Manchega de Artes Plásticas de Valdepeñas del año 1957 o en 1964 cuando recibe el Primer Premio y la Medalla del Certamen en la Exposición Regional de Pintura de Alcázar de San Juan.

Los trabajos de Herreros han tenido una importante presencia en el campo del muralismo, prueba de ello en su tierra natal son los murales de “Los Seis Personajes del Quijote” en la estación de Renfe y “Los días y las Horas” en el Hotel Barataria. Todo un auténtico “Gigante de la Mancha”.


¿Cómo comienza a gestarse tu carrera dentro del mundo del arte?
Empecé a dibujar en el colegio, aún tengo guardados algunos de esos dibujos, me ponía a dibujar en cualquier sitio. Así empecé. Cuando comencé a trabajar hice una serie de cosas como pintor de brocha gorda, luego como autodidacta empecé a tocar la pintura como arte pero tuve que dejarlo porque había que vivir. Trabajé cinco años en RENFE, años de los que no me olvido nunca. Entonces me llamaron de Madrid para diseñar formas sobre cerámica porque habían visto una serie de dibujos míos que les habían gustado. Se hacían figuras en porcelana y se decoraban. En aquella época madrileña, fui a ver una exposición en el Círculo de Bellas Artes y la persona encargada ya había expuesto cosas mías en Toison, en una galería. Me animó diciéndome que continuara pintando y que le llevara trabajos para hacer una exposición. Entonces ahí, por la posguerra y los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, fue cuando empecé a pintar en serio hasta ahora. En el caso de mi iniciación a la escultura tuvo parte de culpa un amigo arquitecto, quizá el primer arquitecto urbanista que ha tenido España, con el que me reunía a menudo junto a varios poetas. Me encargó una escultura y un mural para un edificio que él diseñó porque sabía que yo tenía ganas de hacer escultura que, además está muy unida a mi pintura de figuras y, aunque al final no se llegó a materializar por el bajo presupuesto, fue de mis primeras tomas de contacto con la escultura.


Entonces podemos decir que desde ese momento has vivido del arte...
Sí, me dediqué por completo y bueno, más bien sobrevivía. Pero bien, la galería me encargaba trabajos y vivía de ello.
Estuviste varios años viajando por el extranjero durante los 60, ¿por qué decidiste hacerlo?
Ángel Delgado, abogado, íntimo amigo, organizó una tuna para ir viajando por toda Europa. Yo aproveché la ocasión para ir exponiendo pero la verdad que la situación era complicada, era el final de la guerra, Alemania estaba destruida y no se hacían muchas exposiciones, aunque los alemanes me compraron dos obras. En Bruselas sí que había más movimiento pero, a veces, me aburría así que yo también terminé vistiéndome de negro (ríe) y tocando la pandereta. La verdad es que lo pasamos muy bien.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
Bueno, yo soy muy de la Mancha, soy un pintor de la Mancha y lo que más me gustan son las figuras, tratar al hombre y, por regla general, lo que más pinto son personajes característicos como el ser de El Quijote y personajes que yo he vivido: segadores, trilladores... También, en otras épocas, pinté personajes de otras culturas, hice uno como homenaje a la cultura india americana de la cual no queda nada y es una pena. En el paisaje cambio un poco, es más figurativo, pero las figuras las corto y se confunden con el fondo.
Después mi pintura se vuelve más geométrica, en Madrid me encargaron unos murales que tenían que ser como si estuvieran más construidos, como para dar sensación de volumen de una forma más especial y ahí nació mi post-cubismo.

¿Cuáles son las técnicas que utilizas?
La mayor parte es óleo aunque también utilizo el acrílico y la tinta china. Además tengo papeles con dibujos por todas partes: apuntes rápidos de mis ideas. En el caso de la escultura, la hago directamente en escayola, hay que manejarla muy deprisa pero es que, aunque el barro es más fácil usarlo, es demasiado blando para mí y me pone nervioso. Tampoco lo hago en piedra porque no lo he estudiado y no sabría coger los instrumentos aunque en madera sí que he tallado.


Si tuvieras que elegir ¿por qué te decantarías, pintura o escultura?
Pues no lo sé. No tengo predilección especial por ninguna pero, y espero que mis amigos escultores no se molesten, para mí la escultura es más fácil que pintar. El motivo es sencillo, la pintura es un plano en el cual hay que meter una serie de cosas y mucha gente no es consciente de todas las que son, hasta el aire hay que meterlo en un cuadro. Sin embargo, la escultura la puedes dominar por todas partes, los volúmenes están ahí y el aire ya lo tiene a su alrededor.

De todas las obras que ha realizado, ¿tiene alguna por la que sienta una especial predilección?
No, yo creo que me pasa como a una madre, que para ella todos los hijos son iguales aunque tenga preferencia por alguno pero a la hora de repartir el pan, digámoslo, le da a todos la misma parte. Para mí todas mis obras son iguales aunque, a lo mejor, algunas las recuerdo más porque ha habido un ligero cambio, por la forma de razonar, de pensar y de llevarlas al lienzo y otras porque te interesan, aunque tengan algún defecto. Hay algunas que ya ni las vendo, me han preguntado en muchas ocasiones pero es que me gusta guardar obras de distintas épocas.

¿Qué cree que le queda por hacer todavía o qué le hubiese gustado hacer que no ha hecho?
Hay tantas cosas... pero la verdad es que para mí la poesía es algo muy especial y disfruto mucho leyéndola. En ese sentido, me siento un poco fracasado, he intentado escribir pero, al final, lo rompo todo... ¡es que hay gente muy buena! Creo que si no hubiese nacido ni hombre ni pintor, hubiera sido mujer o poeta. Yo pienso que desde siempre la pintura y la poesía han estado unidas, es algo especial, una recoge la forma y el color y la otra, la palabra.

¿Cuáles son los artistas que más admira y que, de alguna manera, han podido influir en su obra?
Yo admiro, desde luego, a cualquiera que pinte, y no es lo mismo pintar por oficio que por ocio y distracción, otra cosa es que a mí me guste una pintura en concreto porque yo soy muy exigente. Pero aunque, en general, me gusta cualquier estilo de pintura me llama mucho la atención lo naif, una corriente artística caracterizada por la ingenuidad y la espontaneidad, el autodidactismo y la perspectiva captada por intuición. Por otra parte, los grandes como Goya, Velázquez, Rembrandt, Piero de la Francesca que para mí de esa época es de los muralistas más soberbios, y escultores como Miguel Ángel y Donatello aunque si tengo que elegir... prefiero la humanidad de Donatello, es uno de los mejores escultores para mí y de los modernos hay tantos que me gustan... que no sabría elegir.
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